Trabajo final / Alumna: Neifert Natalia

Profesora: María Rosa Gianello / Año: 2021

U.A.D.E.R. Facultad de Ciencia y Tecnología Profesorado en Química Análisis Institucional

Esta historia transcurre en un lugar llamado ciudad cielo, mas precisamente en la escuela numero 38 llamada Nicanor Allende. Era septiembre 2003, cuando todos pensábamos que íbamos a estudiar el año que entra, cuando pensábamos en nuestro futuro, no muy lejano, en la fiesta, el vestido en el caso de las chicas, en las camisas corbatas y pantalones de vestir en el caso de los chicos, zapatos, ¡Dios que difícil es elegir zapatos!, que combinen con lo que llevamos, todo, realmente todo iba a ser en vano, nada de eso iba a importar luego.

El era Armando, un chico amable simpático, sus compañeros lo describen como el alma de la fiesta, siempre contando chistes, con esa sonrisa que se le hace un hoyuelo en el lado derecho que más de una chica suspiraba cada vez que el emitía una sonrisa, pero su corazón ya estaba ocupado, todas las mañanas su camisa brillaba de blancura, y hacia que su pantalón verde resaltara sus ojos tan brillantes y achinados, todo su esplendor era para ella, para que esos minutos en los cuales se veían al pasar en la fila valieran la pena. Luego venia la oración que todas las mañanas eran las mismas, se le pedía a Dios por todos, y que todos tengamos una mañana provechosa, de mucho estudio, esto realmente no tenía sentido para muchos, era como escuchar un casete todos los días repitiendo lo mismo, por la misma persona. Todos estábamos muy contentos esa mañana, lo recuerdo como si fuera ayer, sin saber lo que iba a pasar  luego.

Después de las nueve, cuando todos estábamos en la hora de matemáticas, golpea el secretario a la puerta del aula,- Armando Villanueva se lo solicita en dirección-, nosotros no entendíamos nada, pero como Armando ya tenía su fama de pícaro, pensamos que era una travesura más, y que pronto estaríamos involucrados. Pero esta vez no fue así, luego de dos horas en ausencia de Armando el aula se torno rara, ya las clases eran solo para pasar el tiempo, nadie entendía nada, puesto que todos estábamos pendientes de lo que sucedía, nadie sabía nada ni sospechaba nada, o al menos, es lo que todos creíamos. Luego se hizo eterna la espera, entra Armando al aula, sus ojos rojos y su cara pálida, lo decían todo, se habían enterado, todos ya sabían lo que pasaba ahora, o por lo menos los varones, las mujeres estábamos curiosas, nosotras sí que no sabíamos nada, ni siquiera sospechábamos. Pero como ese día era viernes, en lo único que pensábamos era que íbamos a hacer el fin de semana, que boliche íbamos a transitar, ni pensamos en lo ocurrido.

Transitábamos el día sábado 20 de septiembre, nos aprontábamos para salir, organizamos encontrarnos en un boliche, ni siquiera recuerdo el nombre, pero la previa la hacíamos en la casa de Diego, el cual llamo por teléfono, al fijo de mi amiga Mónica, para contarle que había pasado algo trágico, un compañero nuestro había tomado la decisión de quitarse la vida, ese mismo día mas temprano a eso de las 18h, Armando quedo solo en su casa ya que sus padres junto con su hermanita fueron al cine a ver una película, Armando se encontraba con una amiga, cuando ella se despidió de él en la parada de colectivo, él le susurro al oído, no te olvides que te quiero, ella no entendió en ese momento, el le grita ¡no lo olvides!...no entendió esas palabras, eran amigos desde niños y nunca se habían dicho las palabras te quiero, era como raro.. Unos minutos después decide tomar el arma reglamentaria de su papá, claro, este era policía, y estaba bajo llave, pero ese día como por arte de magia o no se sabe cómo pudo obtenerla. Cuando la familia vuelve a la casa, se encuentra con que no puede abrir la puerta, estaba trabada con llave, la nena de 10 años tuvo que entrar por la ventana y encontrarse con su hermano, así, ya sin vida.

Luego llego el día lunes, 22 de septiembre, habían pasado dos semanas después de esa reunión de los directivos, Armando y su familia, cuando digo su familia solo eran la mamá y el papá. Todos estábamos tristes, un compañero había tomado la decisión de quitarse la vida, sin decir nada, sin despedirse, creíamos por lo menos que no se había despedido de nadie.

Esta vez la entrada fue distinta, se cambio la oración que siempre era la misma, por caras largas llenas de lagrimas, la secretaria que siempre tenía su oración intacta o pudo sacar su nudo de la garganta, y la ayudo un profesor, de tecnología, pidió por su familia, por su hermanita, que iba a la escuela pero en el edificio de enfrente de la primaria, por sus padres, y por sus compañeros, compañero que transitaron toda la primaria, y casi terminaron la secundaria, solo faltaban 3 meses para terminar. A medida que pasaban los días no íbamos enterando cada vez más de lo que sucedía, esta vez tres varones fueron llamados a dirección.

La cuestión era esta, Armando salía con una maestra de primaria, todo los varones sabían,  pero la maestra estaba comprometida, y luego de que se enteraran los directivos de la escuela, más que nada el apoderado legal, el pastor, y la secretaria, lo llamaron a reunión a Armando y su familia, para que este cuento que transitaba por los pasillos, terminara, y ya que estaba le contaron a su familia que Armando vendía porro a sus compañeros, lo cual todos sabíamos que era mentira, el que vendía porro era el hijo de un conocido médico, a lo que sabíamos que era un gran contribuyente a la iglesia del pastor, y por esto su nombre nunca salió a la luz.

Luego llego noviembre, nadie tenía ganas de festejar, el salón ya estaba pago, las entradas, la comida, no podíamos suspender, pronto nos graduaríamos, y la vida continuaría en otro lugar, en otro espacio-tiempo, solo era cuestión de pasar ese momento y quizás olvidar.

En ese momento el director parecía que no tenia cartas en el  asunto, siempre dio la sensación que el apoderado legal, encargado de cobrar cuotas, era el que manejaba todo, junto con la secretaria, que luego asumiría como directora, seguramente cubriendo las expectativas del Pastor que era el verdadero dueño de la institución, una institución disfrazada de Evangélica,  embebida de mentiras y secretos  que solo las paredes conocen, o al menos ellos creen eso.

Por ahí podemos recordar algunas palabras  de Armando, inclusive una compañera y su mama lo recuerdan entre lagrimas como se despidió ese viernes. Érica, mi compañera, tenía un problema de movilidad por lo que siempre llegaba su mamá en los recreos para ayudarla con su andador, y trasladarla al baño. Ese día, recuerda ella, que Armando le dijo Érica vos nunca dejes de luchar, nunca dejes que los demás te digan que hacer y que no podes hacer porque vos has demostrado lo fuerte que podes llegar a ser, si te lo propones, ella no entendió esas palabras, las cuales ahora recuerda y dice ¿cómo no me di cuenta que se estaba despidiendo?

Dicen que los que toman esa decisión dan indicios, dan  como señales, de algo que vienen planeando, no es algo del momento.

En lo que respecta a la institución, no hubo acompañamiento para los alumnos, es como si esperaban que se terminara el año para dar vuelta de página y hacer como que no paso nada. El pastor que da las misas los domingo, no apareció nunca, en realidad, nunca supimos si él era el que mandaba o por los menos sabíamos que era el dueño, pero no aparecía mucho, el apoderado legal como ya dije era el encargado de las cuotas de la escuela, y la secretaria era la que más sabia y mas contacto tenia con los alumnos, el profesor de tecnología siempre dio la sensación de que era el vocero, el que daba las noticias, dictaba comunicados, y siempre nos daba algún consejo para el día. Los profesores siempre dieron la sensación de ser de la misma religión, o por lo menos estar de acuerdo con lo dado inclusive la profesora de inglés daba versículos en ingles. Cabe destacar que todos los alumnos que íbamos a esa escuela no éramos de esa religión, yo ni siquiera sé porque mi mamá me mando ahí, no compartíamos esas creencias, incluso no íbamos a las reuniones de los domingo.

Con respecto a la maestra lo único que sabemos es que toda la familia, la mamá, maestra de tercer grado, la hermana maestra de jardín, el papá, profesor de computación, todos dejaron  de trabajar ahí, se tomaron como unas vacaciones, hasta nuevos aviso.

Hoy después de 18 años, reflexiono sobre lo ocurrido, yo estudiante del profesorado, como futura docente, realmente solo pienso que nos preparamos toda la carrera para enseñar, no para contener, para debatir, para transmitir conocimiento, pero muchas veces olvidando lo humano, hoy desde otra mirada reflexiono, como debe haber sido para los docentes y directivos, no estamos preparados para semejante choque con la realidad.