Poemas IV

No te suicides mujer
No te suicides mujer, si hasta de hojas polvorientas sepultándose en el vacío, emerge una estela de luz
No te suicides mujer, si hasta detrás de la pelea de los días blancos y fríos, de noches lentas se sienten arder las manos de los labradores a la mañana
No te suicides mujer, si hasta el colibrí que vaga de un punto a otro, sabe que hay un país extenso en el cielo
Escucha mujer, tu mundo era inocente como la larva emergiendo de la tierra, observalo afligido de su inicial rapto, de su gran rebeldía, Saturno continua su gira como el Che después de un descanso en Bolivia
De dos horrores el marrón de la tierra se ha hecho más cobrizo por haber sido más bohemio
Los girasoles se han tornado más amarillos por miedo a extinguirse y no volver jamás
El universo no ha mudado tanto mujer, observa esa lomada, cuántas comadrejas podrían salir de su interior, cuantos sauces de sus gramillas
El Universo no ha sufrido tanto mujer, ya brotan las primeras hojas del Paraíso sombrilla, descuartizado por el viento
Ya los niños corren bajo el sol ferviente de los que no pudieron nacer
La cosa no es tan trágica mujer ya que existen los barcos de la seda erguidos bajo el celeste matutino
Ya que existen las costas con aguas ahogadas de pasión humana, oculta en los márgenes de arena
Ya que existe todo lo que invoca la llama de la vida.